Sociedad como rectora de la humanidad

La idea de vivir en sociedad no fue tomada al azar, una vez que nos fuimos haciendo muchos en el mundo, se hizo necesario que hubiese un control, un orden, para que todos pidiésemos gozar de libertades, pero también de derechos y deberes.

La sociedad es hoy quien dictamina que es lo correcto y que no lo es, y es allí precisamente cuando comienza la controversia. Muchas integrantes de la sociedad creen que las decisiones se toman a sus espaldas, que no se les toma en cuenta, o simplemente no están de acuerdo con los convenios sociales establecidos.

La verdad es que la sociedad suele ser muy estricta en sus criterios de lo bueno y lo malo, muchas veces pareciera que la presión es mucha, pero pongámonos a pensar, ¿si no existieran reglas y estándares, lograríamos vivir en armonía?

Se hacen sacrificios al vivir en sociedad, pero también es garantía de respeto e igualdad, en el caso en que se cumpla con las normas sociales. Lo que si hemos visto en los últimos años es que los estándares para lo permitido y lo prohibido se hacen más flexible; la sociedad ya no es tan estricta, o por lo menos eso es lo que parece.

Quizá los cambios en la sociedad también se deben a las correcciones que se dan en el sentido de la religión, para nadie es un secreto que la sociedad es fiel a lo que dice la ley divina y según esas premisas se fija una posición; por lo general es una posición muy correcta, aunque no deja de ser un poco irreal, en algunos casos falsa.